domingo, 27 de julio de 2014

Quiero ser Hermano.

Llevaba cinco minutos mirándome fijamente a los ojos. Todos en la sala estaban expectantes. Y yo ya estaba más tenso de lo normal.
-Vamos, hombre, dime algo... ¿Nada? ¿En serio? Vaya.... Contigo no se puede. Que clase de abogado me vine a conseguir...
-Joven Juan, ¿pasa algo?- Me despertó de mi trance el juez.
-Estoy con ustedes en un minuto.
-¿Se siente bien?
-Absolutamente ¿Porqué lo dice?
-Lleva cinco minutos hablando solo y viendo algo sobre la mesa... ¿Se encuentra usted bien?
Fue hasta ese momento que capté que no tenía a nadie frente a mi. Tenía un abogado, ciertamente, pero solo yo podía verlo...
-Joven Juan, ¿me escucha?
-¿Ah? Si, si, perdón... Todo está bien...
-¿Seguro? Si no se siente bien podemos dejar esto para mañana en la mañana, o quizá otro día.
-No, no, no. Ya terminemos de esto de una buena vez.
-De acuerdo. Veamos... ¿en qué nos quedamos? ¡Ah si! Joven Juan, hágame favor de regresar al estrado, toca el turno de su testimonio en contra del acusado número tres, el señor López Hernández. 
-Claro, por supuesto. 
-Entonces, díganos ¿De qué acusa a este hombre? 
-Es fácil culpar a K'ry de lo que me pasó. De entrada, diré que estaba destinado a conocerlo. Me refiero, a todo lo que pasa en esta vida uno está destinado, pero este era un caso diferente... Me había olvidado un poco de mi interés por lo Marista. Había pasado un poco más de un año desde que Mele estuvo en Ocotlán, y lo que aprendí de él estaba por olvidarlo. Considerando el poco contacto que tenía con él, sumando que no había puesto un pie en el colegio desde que terminé mi secundaria, si bien no es mucho tiempo, pero lo suficiente para comenzar a olvidar. Estaba yo en mi segundo semestre de preparatoria y no me pasaba por la mente la idea de lo Marista. O ahora que lo pienso, tal vez siempre lo pensé, pero era tanta la costumbre que me olvidé de prestar atención en ello. No lo sé. Lo que si sé es que un viernes llegué a mi casa y mi hermanó me recibió con una noticia: "Te llegó una carta del Colegio". A mi me agarró por sorpresa el comentario, y más grande fue mi asombro cuando leí lo que contenía la carta...
"¿Misiones a Sierra Tarahumara? ¿Y yo porqué? Debe de haber un error en todo esto..." Pensé para mí. Pero la idea no sonaba tan descabellada, cuando los autores de dicha carta eran los hermanos César Vargas, Humberto Badillo y... ¡Mele!. Claro, ahora todo tenía sentido. Era él quien estaba detrás de todo esto...
-Perdone que lo interrumpa, pero no logro identificar en qué parte aparece el señor López Hernández. 
-En que al final de la carta se incluía la frase "Ve y vive lo que tengas que vivir".
-¿Perdón? 
-¿No lo entiende? Es muy obvio.
-Me parece que no lo entiendo del todo.
-Deje le explico a detalle entonces.
-Se lo agradeceríamos.
-Resulta que la invitación esa no era exactamente para mi. Pero fue un anzuelo perfecto para que yo me acercara nuevamente a lo Marista. Y con ello viviera la experiencia más fuerte en mi proceso vocacional. 
Si bien no fui a Sierra Tarahumara, terminé asistiendo a las misiones de Aguascalientes, ya sabe, como "premio de consolación". Y no no iba más que con la consigna que leí en la carta "ir y vivir lo que tenga que vivir". Y así fue, llegué sin conocer a nadie, sorprendiéndome con cada cosa de veía. Desde la casa tan "vacía" en la que estaba, hasta como todos me abrazaban como si me conocieran desde hace tiempo y se volvieran a reencontrar conmigo. Y hablando de reencuentros, fue ahí donde vi a Panchito nuevamente. 
-Perdone, pero sigo sin saber en donde entra el acusado.
-Allá voy hombre, no sea impaciente. Como le comentaba, todo era nuevo para mi. Pero estaba contento, como hacía mucho tiempo que no lo estaba. Para no hacer un más larga mi intervención, y contestando su duda, le diré que fue aquí donde conocí a K'ry. Le cuento. Nos repartieron a nuestras respectivas comunidades, yo estaba ansioso por saber con quien me tocaba. Una vez que supe quienes integraban mi comunidad, simplemente no podía creerlo. Sobre todo cuando vi que el hermano que me acompañaba era un greñudo, en pantalonsillos cortos, huaraches, con gorra, y una peculiar manera de hablar... Fue así que conocí a K'ry.
-Ya veo, pero lo que aún no se es porqué culpa a este hombre.
-Pues verá, una vez que terminaron las misiones, me entrevisté con él. Cuando me hacía la pregunta de si quería ser hermano Marista, yo pensaba en esos momentos de risa, juego, trabajo, estrés, experimentación, descubrimiento, compartir, fraternidad y todos los momentos que viví en los últimos siete días, y digo que pensaba en ellos, cuando en realidad de la nada contesté que Si. Fue entonces que dije "Quiero ser como ellos; quiero ser HERMANO". Y fue desde entonces, ese 8 de abril del 2012, que mi vida tomo ese rumbo diferente. Y es por esto, señor juez, que acuso a este pobre hombre.
-Ya... Déjeme ver si entendí. ¿Usted acusa al señor López Hernández por que fue quien lo llevó a que dijera que si a la vida Marista?
-No. En todo caso, fue quien me motivó a ser hermano. Lo Marista ya lo había "descubierto" con el culpable número dos.
-La mera verdad que no entiendo nada. ¿Y usted tiene algo que decir a su favor? -Refiriéndose a K'ry.
-Pues si. Verá, yo al igual que mis otros dos hermanos, no veo justificada la acusación de Juan.
"Diablos, aquí vamos otra vez" Pensé para mí. Yo que creía que con este testimonio si lograría salir vencedor.
-Verá, -continuó hablando K'ry - es cierto todo lo que cuenta Juan en su relato. Inclusive es cierta la parte en la que yo le hago la pregunta referente a ser hermano Marista. Y es aquí en donde no encuentro culpa, puesto que si bien yo le hice dicha interrogante, él no estaba obligado a contestarla.
-Me sentía presionado- me defendí.
-Pudo haberme dicho que no quería hablar conmigo desde el momento en que lo invité a platicar.
-Ciertamente, pero...
-¡Un momento! -Interrumpió alguien en el interior de la sala -El acusado tiene razón. De hecho, los tres acusados tienen razón. Ellos no tienen la culpa de nada, y por lo tanto, son inocentes.
-Espere un momento, ¿quién es usted? -Preguntó consternado el señor juez.
-Soy el abogado Juan.
-Buena la hora en la que vienes a aparecer. -le reclamé en tono molesto.
-Aparezco ahora porque es el momento adecuado para que tome yo la palabra. Desde un principio estuve en tu interior sin decir nada. Y ahora es el momento de salir y decirlo todo.
-¿Y bien?
-El único culpable de todo esto ¡eres tú!

En ese momento desperté de mi trance en el que me encontraba desde hacía ya casi dos horas. Las personas a mi alrededor, el jurado, el juez, los culpables, la sala, todo había desaparecido. Ahora era sólo yo, encima de mi cama como es mi costumbre estar mientras sueño. La acalorada discusión era ahora únicamente entre mi abogado y yo. Ahora era una pelea entre mí mismo. Mejor dicho, siempre lo había sido.

-¿Cómo te atreves a decir eso? ¿No se supone eres mi abogado? Se supone debes defenderme.
-No soy un abogado. Soy tú.
-¿Y por eso me atacas y dices que yo soy el culpable?
-No podía dejar que tres inocentes cargaran con tu culpa.
-¿Mi culpa? Pero si fueron ellos los que me metieron en la cabeza de ser Hermano Marista.
-Te equivocas. Ellos tres, fueron instrumentos que Dios te puso en tu camino para ayudarte a tomar una decisión. Sin embargo, ellos nunca tomaron esa decisión por ti, fuiste tu nada más el encargado de hacerlo.
-Menuda forma de hacérmelo saber.
-Llevas dos años y medio tratando de echarle a culpa a alguien de tu decisión de ser hermano Marista. Los hermanos no son quien te llaman a este estilo de vida. Ellos son los medios, al final eres tu quien lo decides. 
-Creo que tienes razón...
-¡Claro que tengo razón! Tu mismo has llevado tu situación a un juicio en busca de algún culpable. Sin darte cuenta de que el único culpable aquí eres tú.
-¿Eso significa que perdí el juicio? 
-Se podría decir que terminaste ganándolo.
-¿Y eso que significa?
-Que quedas en libertad condicional. 
-¿Con la condición de qué?
-Eso tu mismo lo decides. Tu mismo eres juez, abogado y culpable. 
-¿Y eso quiere decir...?
-Tu decides, si vivir prisionero, o vivir en libertad...

Fin de este capítulo.
Pero de seguro, en dos semanas, esta historia continuará...